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Canal B2G: cómo activar tu canal de ventas al sector público | Tendios

Por:Icela MartinTechnology
Canal B2G: cómo activar tu canal de ventas al sector público

La contratación pública española mueve más de 200.000 millones de euros anuales. Sin embargo, la mayoría de las empresas que participan en ella no tienen un proceso: tienen suerte. Encuentran una licitación de forma esporádica, la trabajan en el último momento y, si pierden, no saben exactamente por qué.

Un canal B2G (Business-to-Government) es exactamente lo contrario: un sistema configurado para que las oportunidades lleguen de forma recurrente, se evalúen con criterio y se trabajen con tiempo suficiente. No es una herramienta, ni una suscripción. Es un proceso de negocio.

Este artículo explica cómo construirlo paso a paso, desde la definición del perfil de oportunidad hasta la priorización del pipeline activo.


Qué es un canal B2G y por qué importa la sistematización

El término B2G describe la relación comercial entre una empresa privada y una administración pública como cliente. A diferencia de los mercados B2B o B2C, las reglas del juego en el sector público están reguladas por la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público (LCSP): todos los contratos deben publicarse, los criterios de adjudicación deben estar predefinidos en los pliegos y las empresas compiten en igualdad de condiciones formales.

Esa regulación tiene una consecuencia directa para la estrategia comercial: el sector público es predecible. Los contratos se renuevan, los órganos tienen patrones de compra identificables y los volúmenes son conocidos antes de que se publique la licitación. Una empresa que aprende a leer esos patrones tiene una ventaja estructural sobre las que operan de forma reactiva.

La diferencia entre las empresas que ganan contratos públicos de forma consistente y las que los ganan ocasionalmente no suele ser la calidad de su oferta. Es la existencia de un proceso.

Paso 1: Define tu perfil de oportunidad

Antes de configurar ninguna herramienta, hay que responder cuatro preguntas con precisión:

¿Qué tipo de contratos te interesan? La LCSP distingue tres tipos principales de contratos típicos: obras, suministros y servicios (arts. 13, 16 y 17 LCSP), además de otros contratos como los de concesión de obras o de servicios. En muchos expedientes de contratación, el error más frecuente de las empresas nuevas en el sector es no acotar el tipo de contrato, lo que genera un volumen de ruido que hace inmanejable cualquier sistema de alertas.

¿En qué rango de importe puedes competir? El tamaño del contrato determina los requisitos de solvencia que deberás acreditar (arts. 74-82 LCSP). Un contrato de servicios y suministros por encima de 221.000 € para entidades del sector público distintas de la Administración General del Estado está sujeto a regulación armonizada, es decir, es un contrato SARA, y atrae competencia de toda la Unión Europea. Por debajo de ese umbral, la competencia es mayoritariamente nacional o regional.

¿Con qué organismos tienes más posibilidades reales? No todos los órganos de contratación compran igual. Un ayuntamiento pequeño tiene pliegos menos exigentes que un ministerio. Una entidad pública empresarial puede tener sus propias instrucciones de contratación internas. Vale la pena identificar los organismos cuya tipología de compra encaja mejor con tu oferta.

¿En qué zona geográfica tiene sentido operar? Para contratos de servicios presenciales o de obras, la ubicación es determinante. Para suministros o servicios prestados en remoto, el ámbito puede ser nacional.

Con estas cuatro variables definidas, tienes un perfil de oportunidad que puede traducirse directamente en criterios de búsqueda y alertas.

Paso 2: Configura tu sistema de detección de oportunidades

Un canal B2G no funciona si depende de que alguien busque manualmente cada día. El mecanismo central es la alerta automática: un conjunto de criterios guardados que notifican cada vez que aparece una licitación relevante.

Los parámetros que definen una alerta útil son:

  • Códigos CPV (Vocabulario Común de Contratos Públicos): la clasificación oficial por la que se categorizan los contratos en toda la UE. Identificar los CPVs que corresponden a tu actividad es el primer paso. Puedes explorar el buscador de CPVs de la Plataforma de Contratación del Sector Público (PLACSP).
  • Palabras clave: términos del objeto del contrato que complementan la búsqueda por CPV. Algunos contratos tienen CPVs asignados incorrectamente; las palabras clave sirven como red de seguridad.
  • Organismo convocante: permite centrar la búsqueda en los órganos de mayor interés estratégico.
  • Rango de importe: filtra por presupuesto base de licitación para eliminar contratos que quedan fuera de tu capacidad de respuesta.
  • Ubicación: comunidad autónoma, provincia o municipio según el alcance geográfico de tu empresa.
  • Tipo de contrato: obras, servicios, suministros, concesiones.

Una alerta bien configurada es precisa, no exhaustiva. Si cada mañana recibes cincuenta licitaciones, la alerta está demasiado abierta. Si recibes una por semana, posiblemente deja escapar oportunidades. En la práctica, el objetivo es recibir entre cinco y veinte licitaciones semanales por alerta, todas con un encaje real con tu perfil.

Paso 3: Analiza adjudicaciones antes de decidir si participas

Una de las partes más infrautilizadas del canal B2G es el análisis de adjudicaciones pasadas. Antes de decidir si presentarse a una licitación, conviene revisar quién ganó contratos similares y en qué condiciones.

Una resolución de adjudicación publicada en la PLACSP contiene información muy valiosa:

  • Número de licitadores presentados: indica el nivel de competencia real del contrato. Un contrato con dieciséis ofertas es un mercado muy distinto a uno con tres.
  • Precio de adjudicación frente al presupuesto base: permite calibrar el margen de baja habitual en ese tipo de contrato y con ese organismo.
  • Puntuación técnica del adjudicatario: si el pliego incluía criterios evaluables mediante juicio de valor, la puntuación publicada indica qué nivel de propuesta técnica se necesita para ganar.
  • Identidad del adjudicatario recurrente: si la misma empresa gana sistemáticamente en ese órgano, conviene entender por qué antes de invertir tiempo en preparar una oferta.

Este análisis responde la pregunta más importante antes de entrar en un proceso: ¿vale la pena? Presentarse a una licitación tiene un coste real: horas de bid manager, documentación, firmas y garantías provisionales. No toda licitación que encaja en tu CPV merece ese coste.

Puedes acceder a las adjudicaciones publicadas a través de la Plataforma de Contratación del Sector Público o, si quieres análisis agregados y filtrados, a través del módulo de adjudicaciones de Tendios.

Paso 4: Organiza el pipeline de oportunidades activas

El último componente del canal B2G es la gestión de las oportunidades que has decidido trabajar. Sin una estructura, los plazos se pierden y los equipos no tienen visibilidad sobre qué está en marcha.

Un pipeline de licitaciones útil tiene, como mínimo, las siguientes etapas:

1. Evaluando. La licitación ha sido detectada por la alerta. Se revisa el pliego para determinar si la empresa cumple los requisitos mínimos de solvencia (arts. 74-82 LCSP), si el objeto del contrato encaja realmente con la oferta y si el plazo de presentación permite preparar una propuesta competitiva.

2. Preparando oferta. Se ha tomado la decisión de participar. El equipo tiene asignadas las tareas: análisis del pliego en profundidad, preparación de la documentación acreditativa de capacidad y solvencia, redacción de la memoria técnica y elaboración de la oferta económica.

3. Presentada. La oferta se ha enviado dentro del plazo. Se hace seguimiento del estado del expediente en la plataforma de publicación correspondiente.

4. Resuelta. El contrato ha sido adjudicado. Si se ha ganado, se inicia la fase de ejecución. Si se ha perdido, se analiza el resultado: puntuación obtenida, distancia respecto al adjudicatario y, en su caso, defectos formales detectados.

La información generada en la etapa "Resuelta" debe retroalimentar el proceso desde el principio: mejora el perfil de oportunidad, afina los criterios de alerta y ajusta la estrategia de precio para los próximos procesos.

Tendios Bid incluye un tablero de tipo Kanban para gestionar este pipeline, con seguimiento por etapas, asignación de responsables por oportunidad y registro de actividad del equipo.

Paso 5: Calibra y mejora el canal con el tiempo

Un canal B2G no se configura una sola vez. Los patrones de compra de los organismos cambian, los umbrales SARA se actualizan cada dos años por parte de la Comisión Europea, y los mercados sectoriales evolucionan. Hay tres métricas que conviene revisar de forma periódica:

Tasa de conversión de alerta a oferta presentada. ¿Qué porcentaje de las licitaciones detectadas acaban convirtiéndose en una oferta real? Si es muy bajo, las alertas pueden estar demasiado abiertas. Si es muy alto, puede que el filtrado previo no sea suficientemente exigente.

Tasa de éxito por tipo de contrato y organismo. ¿En qué segmentos gana más la empresa? Concentrar esfuerzo en los segmentos con mayor tasa de éxito histórica es más eficiente que distribuirlo de forma indiscriminada.

Tiempo medio de preparación de oferta. ¿Cuánto tarda el equipo en preparar una oferta completa desde que se toma la decisión de participar? Este dato determina cuántos procesos simultáneos puede gestionar el equipo y ayuda a priorizar cuando hay solapamiento de plazos.

La combinación de estas tres métricas, junto con el análisis de adjudicaciones de la competencia, constituye lo que en procesos reales de licitación se conoce como inteligencia de mercado: la diferencia entre participar con criterio y participar por inercia.

Para profundizar en cómo construir esa inteligencia de mercado, puedes consultar el artículo Inteligencia de mercado en licitaciones públicas y la guía sobre fases del proceso de licitación pública del blog de Tendios.


Preguntas frecuentes sobre el canal B2G

¿Qué diferencia hay entre una alerta de licitaciones y una búsqueda manual?

Una búsqueda manual es reactiva: hay que ejecutarla periódicamente y los resultados dependen de los criterios que se apliquen en ese momento. Una alerta es proactiva: los criterios quedan guardados y el sistema notifica automáticamente cuando aparece una licitación nueva que los cumple. Para construir un canal B2G funcional, las alertas son el mecanismo central: eliminan la dependencia del trabajo manual diario y garantizan que ninguna oportunidad relevante quede sin detectar.

¿Cuántos CPVs debería incluir en mis alertas?

Depende de la diversidad de servicios o productos que ofrece la empresa. Lo más habitual es trabajar con entre tres y diez CPVs por alerta. Incluir demasiados genera ruido; incluir muy pocos puede dejar escapar contratos cuyo objeto encaja con la oferta de la empresa aunque el CPV asignado no sea el esperado. Una buena práctica es complementar los CPVs con palabras clave para cubrir esa variabilidad.

¿Es obligatorio acreditar solvencia en todos los contratos?

No. Los contratos menores por debajo de 15.000 € en servicios y suministros, y de 40.000 € en obras, conforme al art. 118.1 LCSP, no exigen acreditación formal de solvencia técnica ni económica. A partir de esos importes, la LCSP establece requisitos que varían según el tipo de contrato y su valor estimado. En los contratos sujetos a regulación armonizada (contratos SARA), los requisitos son más exigentes y la competencia incluye empresas de toda la UE.

¿Cuándo tiene sentido presentarse a un contrato y cuándo no?

El análisis previo debería responder cuatro preguntas: ¿cumple la empresa los requisitos mínimos de solvencia? ¿Hay tiempo suficiente para preparar una oferta competitiva? ¿El histórico de adjudicaciones sugiere que el contrato es alcanzable? ¿El margen económico del contrato justifica el coste de preparación de la oferta? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es negativa, descartar el proceso es la decisión correcta y libera recursos para procesos con mayor probabilidad de éxito.


Conclusiones: construir un canal B2G que funciona a largo plazo

Un canal B2G funciona cuando deja de depender del azar y se convierte en un proceso con criterios claros en cada etapa: detección sistemática de oportunidades mediante alertas bien configuradas, evaluación previa basada en adjudicaciones históricas, gestión del pipeline con visibilidad para el equipo y revisión periódica de las métricas clave.

Las empresas que tienen este proceso implantado no necesariamente presentan más ofertas que las que no lo tienen. En muchos casos presentan menos, pero con mayor tasa de éxito, porque invierten el tiempo de preparación en los procesos donde tienen una ventaja real.

El punto de partida no es la herramienta. Es la claridad sobre qué tipo de contratos quiere ganar la empresa, con qué organismos y en qué condiciones. Todo lo demás (alertas, pipeline, análisis de competidores) es la infraestructura que hace ese objetivo sistemático y sostenible.

Icela Martin

Icela Martin

Legal Copywriter • Contratación Publica